La salud mental en el deporte de élite, una realidad oculta

La salud mental en el deporte de élite, una realidad oculta Mente Atleta

Aplazar los JJOO fue un impacto»

En pleno debate sobre la importancia de la salud mental, EL ESPAÑOL habla con un especialista del mundo del deporte para saber cómo se trabaja.

«¡Vete al médico!». Fue la respuesta de un diputado del PP a Íñigo Errejón, que defendía desde su escaño en el Congreso de los Diputados la necesidad de dar relevancia en el debate político a la salud mental. Un asunto muy extendido entre toda la población y que, debido a la crisis de la Covid-19 y a los diferentes confinamientos y problemas personales, ha ido en aumento en estos últimos meses. También en el mundo del deporte, donde el trabajo psicológico es determinante una vez se entra en un nivel de élite y exigencia diarias.

El tabú sobre la salud mental viene siendo habitual. Son muy pocos los deportistas que han hablado de ello públicamente y de ahí que, cada vez que rompían el silencio, sus testimonios dieran la vuelta al mundo. Kevin Love, jugador NBA, revolucionó la competición al asegurar que llegó a planear su suicidio en 2012 víctima de una depresión. Tenistas como Kyrgios, envueltos en polémicas, también se han atrevido a destapar que, en su caso, barajó una retirada temprana por la velocidad del circuito ATP. Y hasta nadadoras olímpicas como Ruta Meilutyte, que después de ser la número uno del mundo con solo 15 años, decidió retirarse a los 22 por el ritmo que vivía.

EL ESPAÑOL habla con Jaime Marcos Redondo, psicólogo de UPAD Psicología y Coaching, uno de los muchos centros donde deportistas de máximo nivel acuden para trabajar su preparación psicológica para competiciones de alto rendimiento. Desde futbolistas hasta participantes en diferentes disciplinas de los Juegos Olímpicos. Marcos Redondo confirma a este periódico que en deportes como el fútbol es necesaria la creación de un cargo específico para este tipo de trabajo, así como la necesidad de tener en valor que el plano psicológico, al igual que cualquier otro, también se entrena.

Teniendo en cuenta que hay deportistas que dedican la mitad del día a prepararse para una competición, y cuyas relaciones personales se desarrollan en el mismo ámbito, la necesidad de buscar soluciones para el bienestar mental y trabajar esos aspectos se convierte en una clave más para el éxito. Sus pacientes suelen ser más deportistas individuales donde «el éxito se unifica en una persona y no puedes ‘taparte'». Los perfiles más habituales son de personas con «mucha autoexigencia que en muchas ocasiones te lleva a fallar», así como casos de «mucha ansiedad competitiva«.

«Lo primero hay que separar la salud mental en sí misma, como la posibilidad de trabajar a nivel sanitario con trastornos de ansiedad o depresión, de la preparación a nivel psicológico que necesiten los deportistas para afrontar ciertos tramos de temporada, entrenamientos o capacidades. Esta es la demanda que nos encontramos más a menudo, la optimización de las variables psicológicas«, asegura. 

La salud mental en el deporte importa. Y solo hay que analizar la hemeroteca para confirmarlo. Los casos son numerosos y, por suerte, los más extremos más reducidos. En 2020, un joven canterano del Manchester City de tan solo 17 años entró en depresión y perdió posteriormente la vida al quedarse fuera de los planes del club. Leandro Latorre, jugador de categorías menores en Argentina, también sufrió el mismo problema al ver cómo su carrera deportiva se estancaba a causas de las lesiones. El final fue igual de trágico.

El fútbol y la grada

El mundo del fútbol, el más mediatizado, es uno donde la presión es mayor. Y, sin embargo, el tratamiento de la salud mental no consigue tener el peso necesario. Hay clubes que apuestan por la incorporación física de un psicólogo, como podría ser el Chelsea que entrenó Sarri o el Liverpool en la etapa de la pandemia.

«Cada vez hay más clubes que están incorporando la figura del psicólogo, pero por lo que yo conozco suele ser un único psicólogo que se encarga de todo el área y de apagar fuegos o cualquier problema a nivel puntual», reconoce Jaime Marcos a EL ESPAÑOL.  «Que haya un psicólogo en las plantillas, en el cuerpo técnico, de igual forma que hay un preparador de porteros, sería puntal, pero lo vemos menos». En España, además, «es una gran minoría los que lo tienen».

La necesidad de apostar por esta vertiente de salud es cada vez mayor. «Estás expuesto a una presión brutal a la que no estamos acostumbrados los que no vivimos en ese entorno«. En el mundo de fútbol, o cualquier deporte similar como el baloncesto, se producen lesiones y retiradas deportivas a las que se debe estar preparado mentalmente «para que el impacto no sea el máximo».

Pero, además, en el caso del deporte rey en España, hay que sumarle otro factor como la «grada tóxica«. El perfil de aficionado que increpa a sus jugadores o técnicos es más habitual en esta disciplina, como reconoce el experto. Y él, que además ha estudiado a algunos de estos individuos, ha observado que la justificación que se da desde l agrada es que «con lo que gana» el jugador, él tiene derecho al insulto.

«Por mucho dinero que tengan, y lujos, y envidias puedan despertar, los que más importancia le dan al resultado y rendimiento es el propio deportista. Por la frustración de los colores no lo parecen, pero son casos muy excepcionales de futbolistas que bajen los brazos o den un partido por perdido», relata el psicológico. Si a esto se le suma la exposición que hay en redes sociales, tener cierta fortaleza mental es más importante aún. Hay preparadores físicos, de porteros, entrenamientos para la técnica individual… pero no apoyos concretos para jóvenes que se enfrentan a entornos de presión o veteranos que afrontan el adiós a su vida habitual.

El aplazamiento de los Juegos

Los Juegos Olímpicos de Tokio cambiaron de fecha, en una modificación histórica, y pasaron de 2020 a 2021. La Covid-19 obligaba a aplazar la cita olímpica. Un evento marcado en el calendario por la mayoría de deportistas del mundo y para el que se preparan concienzudamente durante cuatro años. Sin embargo, víctima de la pandemia sanitaria, la organización tuvo que posponer los Juegos un año. Lo anunciaban, además, en marzo, a tan solo unos meses de su inicio y con más de un deportista completamente organizado para competir en verano.

Como reconoce Marcos Redondo a EL ESPAÑOL, el aplazamiento de los Juegos Olímpicos fue uno de los momentos más duros. El especialista explica que toda la aparición de la pandemia, en lo que respecta a los deportistas, ha sido «difícil» aunque con gran variedad. Por sus manos han pasado deportistas que, por la disciplina en la que competían, han asumido que no había competición. Sin embargo, también ha vivido la otra cara de la moneda «Hasta casos de bastante impacto emocional en el sentido del aplazamiento, por ejemplo, de los Juegos Olímpicos».

Porque, en estas situaciones, «a pesar de poder hacer un Europeo o Mundial, están preparando cuatro años una prueba de unos segundos. Cuando te aplazan eso, son emociones muy intensas y difíciles de explicar porque es una sensación que no sentimos». Esa es la dificultad hasta del psicólogo en cuestión, porque «cualquier persona sería incapaz de empatizar con eso».

«Es como si tienes la entrevista de tu vida mañana y te la cancelan y te dicen que a lo mejor el año que viene. Cuatro años son muy largos y para ellos era ya«, reconoce Marcos Redondo a este periódico. El aplazamiento de los Juegos supuso «un impacto importante, sobre todo para deportistas que no tienen ligas regulares». Es decir, a diferencia de otras disciplinas como el fútbol, donde muchos optan a acudir a la Eurocopa, o tienen sus propias ligas nacionales, los Juegos Olímpicos es algo completamente diferente y más para los atletas.

«Detecté un impacto importante«, subraya a EL ESPAÑOL. Por suerte, nada que afectara gravemente a la salud mental «ni que desembocase en una depresión o ansiedad», aunque no sería descartable, según su experiencia. Pero, en general, un «impacto» por el que los deportistas veían cómo sus cuatro años de preparación se desmoronaban a solo unos meses.

Las claves del futuro son evidentes. El especialista, a estas alturas, reclama que se empiece a «asumir que las variables psicológicas afectan al rendimiento» y que «no hay que dejarlas al azar». Porque la frase tan extendida en deportes como el fútbol donde la única explicación es que «a veces es la pelota no entra» o «no hemos salido enchufados», sí tienen una ‘vacuna’ y es psicológica. «Normalizar eso -dejarlo en el azar- y quedarnos expuestos al «es lo que hay», creo que es el error», subraya. «Somos conscientes de que la parte mental afecta al rendimiento, pero no que hay una figura de un profesional que puede ayudarte a preparar esa parte». 

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