POLITICA: Expulsaron a dos entrenadores bielorrusos de Tokio 2020

Caso Tsimanouskaya: expulsaron a dos entrenadores bielorrusos de Tokio 2020

El Comité Olímpico Internacional (COI) expulsó este viernes a dos entrenadores del equipo de Bielorrusia de los Juegos Olímpicos Tokio 2020 por haber participado en el intento de repatriación forzada de la velocista Krystsina Tsimanouskaya.

Krystsina Tsimanouskaya criticó a sus entrenadores y pidió asilo político a Polonia por miedo a su seguridad. (AP)

El COI decidió sancionar a los técnicos Artur Shimak y Yury Maisevich, tras crear una comisión disciplinaria para “clarificar las circunstancias en torno al incidente”, según anunció este viernes ese organismo en un comunicado.

Por el bienestar de los atletas del comité olímpico nacional de Bielorrusia que están aún en Tokio y como medida provisional, el COI ha cancelado y retirado en la víspera las acreditaciones de los dos entrenadores”.

El COI, a través de un comunicado

A los dos entrenadores se les solicitó abandonar la Villa Olímpica de inmediato y así lo hicieron, según el COI, que añadió que se ofrecerá a ambos “una oportunidad para explicarse”.

Tsimanouskaya aterrizó el pasado miércoles en Varsovia, tras concederle Polonia asilo humanitario después de que pidiera ayuda a la policía nipona mientras los miembros de su comité nacional trataban de forzarla a regresar a su país, lo que la atleta calificó como un intento de “secuestro”.

Krystsina Tsimanouskaya recibió el asilo de la Embajada de Polonia en Tokio.

La corredora, conocida por haber expresado su apoyo al movimiento popular contra el régimen de Alexandr Lukashenko, competía en Tokio 2020 cuando indicó que temía sufrir represalias al regresar a su país, de acuerdo a lo que explicó a través de vídeos y mensajes difundidos por las redes sociales.


La bielorrusa Tsimanouskaya dice que le sugirieron el suicidio

Asegura que sus padres le han advertido de una campaña en la televisión bielorrusa en la que la tildan de «perturbada» que «amenaza a todo el equipo».

La velocista bielorrusa Krystsina Tsimanouskaya, que se ha convertido en un símbolo de la disidencia democrática en su país, afirma en una entrevista que un médico bielorruso de la delegación olímpica le dijo que «personas en su situación podrían quitarse la vida».

Tsimanouskaya, que afirma estar aún conmocionada por lo sucedido en los últimos días, declara en una entrevista publicada este viernes en el diario polaco Gazeta Wyborcza, entre otros, que «por fin» ha «podido dormir» y que llevaba días «sin poder pegar ojo», después de la tensión acumulada por su precipitado exilio a Polonia.

Entre las circunstancias que la atleta explica le llevaron a tomar su decisión, recuerda cómo un psicólogo que formaba parte de la delegación bielorrusa se dirigió a ella «para presionarme y asustarme, diciendo que tenía problemas mentales, que sufría un estado maníaco y que personas en mi situación normalmente piensan en quitarse la vida».

«Al mismo tiempo», explica la joven de 24 años, «se estaba llevando a cabo una campaña televisiva en mi país contra mí». El mismo día que la corredora decidió reclamar la protección de la policía japonesa, la televisión estatal bielorrusa calificaba su estado de «emocional y psicológicamente inestable», y se da la circunstancia de que, hace unos días, el activista bielorruso Vitali Shishov fue hallado ahorcado en un parque de Kiev en circunstancias extrañas.

Sobre lo que le hizo decantarse por Polonia como destino final de su exilio, Tsimanouskaya afirma que, aunque «había estado muchas veces aquí como turista, nunca pensé que terminaría emigrando aquí». «Yo tenía planes completamente diferentes para mi futuro, después de regresar de Tokio, mi esposo y yo íbamos a visitar a nuestros padres, irnos de vacaciones, encargarnos de nuestro nuevo proyecto en la industria del fitness, inscribirnos en cursos y talleres deportivos profesionales… aún estoy impactada y no entiendo del todo lo que está sucediendo», concluye.

Cuando estaba meditando su reacción a la exigencia de su gobierno de volver a Minsk, Tsimanouskaya consiguió comunicarse con su familia en Bielorrusia, lo que fue decisivo para decantarse por el exilio. «Me enteré por mis padres de que la televisión estatal me presentaba como una persona perturbada, con problemas mentales y que amenaza a todo el equipo; entonces mis padres me dijeron que si volvía a Bielorrusa estaría en problemas, quizás (me enviarían a) una prisión o un hospital psiquiátrico», dijo.

Para la atleta, cuya única ambición consistía en desarrollar su carrera deportiva, resultó difícil tomar la decisión de no regresar a su país, pues era consciente de que ese gesto tendría implicaciones políticas y jamás pensó «que un día tendría que dirigirme a un policía japonés en el aeropuerto y enseñarle, con la ayuda del traductor en línea de mi teléfono, la frase con la frase: ayuda, están tratando de llevarme a la fuerza, estoy en peligro».