DEBATE SOBRE LAS SALIDAS NULAS: «SE ESTÁ PENALIZANDO AL ATLETA EXPLOSIVO»

Partida de Tacos Mente Atleta

Agosto de 2011. Final de los 100 metros del Mundial de Daegu. Usain Bolt, el atleta que dos años antes había revolucionado la velocidad con un récord antológico de 9.58, se coloca en los tacos de salida de la recta para revalidar el título. El gran favorito es el centro de todos los focos, pero antes de que suene el disparo se anticipa… y adiós al oro mundial.

Aquella salida nula, considerada como tal cualquier movimiento en los tacos con un tiempo de reacción inferior a 100 milésimas de segundo desde el disparo, dejó la final sin el espectáculo previsto y se convirtió en la gran decepción en la carrera deportiva del jamaicano, que fue eliminado por la norma 162.7 de la IAAF. Ese precepto, introducido en enero de 2010, castiga la primera salida nula en una carrera de velocidad con tarjeta roja directa, eliminando la amonestación previa, en aras de agilizar las carreras para favorecer el espectáculo televisivo.

Esta regla ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, desde aquellos primeros años en los que cada atleta tenía derecho a una salida falsa antes ser descalificado si reincidía (en uso hasta 2001) hasta la norma que permitía una salida nula al primer atleta que incurriese en ella y descalificación al que protagonizara la segunda.

Pero lo que no ha variado desde que se instaurara en la década de los 90 es el parámetro que fija en 100 milésimas el tiempo de reacción legal que necesita un atleta para ejecutar la salida desde que oye un disparo, un umbral que lleva ya años en entredicho y cuya indoneidad ha sido objeto de debate en las últimas semanas tras un reguero de dudosas descalificaciones en diversas pruebas indoor que han afectado a varios atletas, desde el británico Richard Kilty -campeón de Europa de 60 metros en 2017- hasta la española Teresa Errandonea hace ocho días.

Estamos en un mundo de talentos, de atletas que son purasangre, con una capacidad explosiva brutal»

Ramón Cid, entrenador y exdirector técnico de la RFEA

Un reglamento… con ciertas lagunas

La Federación Internacional de Atletismo -ahora World Athletics- estableció la norma de la salida nula para garantizar que ningún atleta se beneficiara por salir milésimas de segundo antes del disparo. Y en la historia de los campeonatos han sido sonadas las descalificaciones por este motivo, incluida la clara anticipación de Bolt en la final de los 100 metros del Mundial de 2011.

El actual debate entre técnicos, atletas e investigadores se cierne, sin embargo, en si este umbral se ha quedado obsoleto e impreciso, ya que atendió a una ponderación estadística realizada tras un estudio a ocho velocistas finlandeses cuyos tiempos de reacción en la salida -es decir, su respuesta al estímulo sonoro del disparo- fue en torno a 0.120/0.130. «Se realizó una desviación típica y se estableció este umbral de 0.100», recuerda Ramón Cid, entrenador y exdirector técnico de la RFEA. «Pero fue una ponderación. Y estamos en un mundo de talentos, de atletas que son purasangre, con una capacidad explosiva brutal, que responden en menos de ese tiempo en la salida sin anticiparse al disparo».

Ahora el sistema de salida es un acelerómetro cuyo algoritmo de fuerza no han hecho público las marcas»

Valentín Rocandio, exvelocista y profesor de la Universidad País Vasco

Le ocurrió a Errandonea, que hasta esta temporada nunca había protagonizado una salida nula, en el Campeonato de España. En Gallur el tiempo de reacción de la vallista fue de 0.093, pero las imágenes del vídeo a cámara lenta no evidenciaron una anticipación de la atleta con ánimo de engaño, justo lo que busca penalizar la norma. Tampoco los jueces le permitieron correr bajo protesta. «Con la normativa actual, tal y como está implementado este umbral, se está penalizando al atleta explosivo, al que precisamente tiene la capacidad de ser más rápido en esa faceta que es la salida», explica Cid. «Lo ideal sería tener un pasaporte de salida, en el que se apreciara que para algunos atletas su normalidad en la reacción al disparo es 0.105, 0.110… por lo que en cuanto mejora, puede hacer salida nula».

De hecho, hay diversos estudios que inciden en la necesidad de bajar este umbral de 0.100, como el que llevaron a cabo en 2009 Paavo V. Komi, Masaki Ishikawa y Jukka Salmi por encargo de la IAAF. Tras un análisis pormenorizado a diversos velocistas finlandeses en el laboratorio de biomecánica neuromuscular de la Universidad de Jyväskylä (Finlandia), este estudio concluyó que se pueden producir grandes diferencias individuales en los tiempos de reacción y que éstos pueden ser inferiores a 0.100 sin que exista detrás ánimo de hacer trampa. Por eso, hace ya 12 años, estos investigadores recomendaron a la IAAF reducir el umbral del tiempo de reacción válido a 0.80-0.85 y añadir opciones cinemáticas al proceso de verificación de las salidas, con un sistema de cámaras de alta velocidad que complementaran la lectura del tiempo de reacción.

Porque si en líneas generales la tecnología ha jugado un papel esencial en el desarrollo del deporte, en la reglamentación sobre las salidas puede haber constituido un hándicap. «Hace años, los tacos de salida tenían un interruptor y un cierto retroceso con un muelle», recuerda Valentín Rocandio, exvelocista, colaborador de la RFEA y profesor en la Universidad del País Vasco. «Si ejercías la fuerza suficiente sobre el taco (en torno a 25 kilos) para iniciar la salida antes de tiempo, ese interruptor se activaba y la salida se declaraba nula. Ahora el sistema es un acelerómetro cuyo algoritmo de fuerza se desconoce porque las marcas no lo han publicado».

El hecho de que ese parámetro, el que establece el umbral de fuerza que debe ejercer el atleta sobre el taco para considerar que va a iniciar la salida, sea secreto y diferente según la marca de cronometraje dificulta a su vez el análisis de una posterior salida nula inferior a 0.100. «Que ante un hecho real, como es una salida, distintas marcas puedan tener diversos criterios y no se conozcan es una atrocidad», analiza Cid. «Por eso hay que poner otros sistemas, como vídeos a 1.000 frames en los que se pueda ver si un atleta ha tenido intención de salir antes del disparo o lo hace de forma correcta porque ha entrenado para ello».

El entrenamiento de la salida

En las pruebas de velocidad, sobre todo en las más explosivas, la salida es clave, un factor que puede resultar decisivo en el resultado final del atleta. «Los vallistas, por ejemplo, entrenan tanto la salida que es una respuesta automática a un estímulo, es algo que hacen de forma automática. Se trata de un periodo de latencia muy corto», explica Rocandio. «Por eso no se puede penalizar la mejora real de alguien en esa faceta. Fui crítico con los cambios de normativa en las salidas que eliminaron la posibilidad de hacer un nulo antes de la descalificación«.

La salida es una habilidad que se puede entrenar y, por tanto, mejorar; es un mecanismo que se automatiza»

Pedro Jiménez Reyes, profesor Universidad Rey Juan Carlos

También Pedro Jiménez Reyes, profesor titular de Metodología del Entrenamiento Deportivo en la Universidad Rey Juan Carlos, cree que «la salida es una habilidad que se puede entrenar y, por tanto, mejorar. Se automatiza y es la fortaleza de algunos velocistas. La gran sensibilidad de los sensores actuales puede hacer que la presión que ejercen los atletas con intención de salir sea penalizada y al final termine limitando la forma de hacerlo».

Por eso, la evolución en los entrenamientos, el hecho de que el límite de 0.100 se estableciera hace tres décadas y la distinta calibración de los aparatos tecnológicos actuales han abierto el debate sobre la necesidad de realizar una revisión y reanálisis pormenorizado de la actual normativa. «Se ha demostrado que este límite de 0.100 ya no vale. Pero hasta entonces el atleta se mueve al borde del abismo«, concluye Cid.

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